Nunca me ha gustado el refrán sobre la honestidad de la mujer del César que tanto se suele invocar para referirse a las actividades legales pero éticamente reprobables de quienes se dedican a lo público. Se trata de una degradación machista más hacia la mujer en favor del hombre quien no necesita justificarse porque su honestidad se presupone.

Sin embargo, viene al pelo para recordar un aspecto importante en la comunicación y la imagen corporativa de cualquier compañía o entidad: La apariencia de verdad.

El proceso de creación de una imagen corporativa es tan complejo como poliédrico ya que, al contrario que en las campañas dirigidas hacia un producto, se trata de un proceso continuado en el tiempo y se ve afectado por lo grande y lo pequeño; lo mismo puede hundir la reputación de un profesional o de una empresa un paso por la cárcel que una continua sucesión de mini-críticas en redes sociales o en medios.

Configurar una imagen corporativa responde a muchas acciones de reflexión, pero estas 3 hacen referencia a eso de “La mujer del Cesar…”.

Claves para crear y mantener una buena imagen corporativa

  1. Al menos un 40% de lo que se trasmite sobre la marca debe ser cierto. Misión, visión y valores definen qué somos y qué queremos ser. Pero esa identidad que nos define debe estar basada en una verdad.

 Ejemplos:

  • Una empresa petrolera no puede decir que respeta el medio ambiente, si no es cierto que toma medidas, más allá de las legales, para que los residuos que produce no contaminen. A este tipo de empresa, la agresión al medio ambiente se le presupone; si se quiere suavizar ese impacto y crear una buena imagen de marca, debe ser cierto que se preocupa por su entorno o de lo contrario ante cualquier crisis, por nimia que sea, su credibilidad habrá desaparecido para siempre.
  • A un/a político/a de izquierdas se le presuponen unos valores diferentes de los de otro/a de derechas. Y es que esos valores deben ser sostenidos tanto en lo personal como en lo político. Perderá el respaldo de su electorado el/la de izquierdas si se sabe que evade impuestos y el/a de derechas si apoya un régimen socialista…

2. La segunda clave trae causa de la primera: NO MENTIR. Es preferible no decir nada antes que exhibir una imagen opuesta a lo que realmente se es.

El descubrimiento de una falsedad es peor para cualquier reputación que lo que se gana tratando de vender una cualidad falsa.

3. Escuchar. Gracias a los clipping de prensa, los medidores de impactos en redes sociales, etc, podemos saber casi en cada momento, cual es la opinión sobre nosotros. Es un ejercicio costoso y aburrido, pero ese seguimiento debe hacerse de forma constante para tomar medidas a tiempo.

Ej: El/la diputado/a trabaja en varias comisiones, estudia los informes, contrasta las distintas posturas con los sectores afectados, mantiene contactos con el gobierno, participa activamente en la actividad orgánica del partido, comparece ante los medios…. Su imagen de marca es buena. Sin embargo, no presta atención a los nimios pero constantes comentarios en RRSS y medios de comunicación sobre su tendencia al ceceo. La catalogación de “ignorante” o “gracioso/a” es inminente si no se toman las medidas oportunas.

Como ya se ha dicho, crear una buena imagen de marca implica muchas otras decisiones, pero es imprescindible permanecer alerta para evitar distorsiones entre percepción de marca y los valores con la que la hemos dotado.

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