ACCIÓN 1. PERCEPCIONES.

Las acciones encaminadas a modificar regulaciones sectoriales necesitan apoyarse en una campaña previa en medios que introduzca la situación y que allane el camino al legislador. Resulta una práctica apropiada acudir a los medios de comunicación, a través de expertos que expliquen las características positivas que nos interesa resaltar del issue al que representamos. Se trata de una práctica habitual que, obviamente, también utilizarán quienes se posicionen a la contra de nuestros intereses por lo que resulta imperativo ser los primeros en tomas medidas.

En los suplementos salmón de los principales periódicos de este fin de semana, pudimos leer claros ejemplos de estas acciones de lobby insertadas en informaciones de índole empresarial:

  • El diario El Mundo publicaba un reportaje sobre los nimios márgenes de las grandes superficies de distribución. El reportaje trata de desbaratar los sentimientos de solidaridad que nos generan los agricultores que vemos en el telediario y que nos explican cómo venden por unos céntimos unos productos que luego nosotros compramos en el supermercado a precio de oro.

En este caso varios expertos, uno de ellos de una consultora reputada como KPMG, manifiestan claramente como los super “tienen que hacer encaje de bolillos para que le salgan las cuentas” y explican el viaje desde la granja a la cesta de la compra.

  • En el mismo diario, otra información introduce una empresa prácticamente en el camino de la beatificación. “África, el nuevo gran dorado para Uber”. En este caso, en el subtítulo se dice casi todo lo que el lector debe percibir: “En Sudáfrica, uno de los países con mayor tasa de criminalidad, ofrece una alternativa más segura que los medios habituales”. En el texto, además de hacer referencia al gran servicio que presta la compañía en especial para las mujeres que viajan solas, también se señala su aportación a la creación de empleo en una de las zonas más deprimidas del mundo.

Los mensajes que la empresa quiere trasladar están claros: Uber como empresa con implantación internacional -frente a las reticencias locales- y por tanto también solvente, comprometida con las sociedades en las que se establece, creadora de empleo, sostenible…

En ambos casos, al lector le queda clara al menos una idea positiva sobre la compañía o el sector protagonista en la información. ¿Quiere esto decir que el trabajo ya está hecho? Por supuesto que no. Crear o cambiar la opinión de la gente no es cosa de un artículo o de una acción, es un trabajo de gota malaya que debe ser lo más variado y creativo posible para que su impacto llegue a quien que nos interese alcanzar.

Pero eso será objeto de otra entrada.

¡Salud!

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