Tras la celebración el pasado domingo de las primarias del Partido Socialista, en las que Pedro Sánchez era elegido nuevamente Secretario General, se vuelve a poner de manifiesto la importancia que el relato tiene en la consecución de objetivos.

No es ninguna novedad, es sólo un ejemplo más de cómo nos dejamos cautivar por una historia que puede ir envuelta en una frase, un concepto o una imagen.

En este post, se compara la estrategia de elaboración del relato realizada por Pedro Sánchez con la de Donald Trump, al ser de sobra conocida por quienes nos interesamos por lo público.

Cómo encontrar el relato adecuado

Ese es el principal reto de cualquier responsable de comunicación estratégica y, como todo en este campo, resulta tremendamente sencillo y maravillosamente complejo.

  1. Definir el perfil del público al que se quiere dirigir la campaña. En el caso de las elecciones americanas, Trump optó por relegar a los tradicionales votantes republicanos -que le votarían, aún con la nariz tapada, con tal de no tener a un nuevo Clinton en la Casa Blanca- y se dirigió a los working class, clásicos votantes demócratas. En el caso de la candidatura de Pedro Sánchez su objetivo fueron las bases del partido, sabiendo que el resto de cargos medios estaban alineados con la candidatura de su principal rival.
  2. Determinar el malestar. Tras un profundo análisis de los datos socio-económicos de ese estrato de población al que se dirigió, Trump centró el foco en el empleo y la sensación de abandono por parte de los políticos tradicionales. En el caso del equipo del nuevo SG del PSOE se determinó que para el sector de afiliados al que decidieron dirigirse, los órganos de dirección del partido se habían alejado demasiado de su posición, generándoles complejos frente a otras fuerzas políticas supuestamente más  alineadas a la izquierda como Podemos.
  3. Encontrar la receta. Este es el momento más difícil del proceso. Hay que encontrar la solución a ese problema. En el caso de una campaña para un producto o un servicio, se trataría de trazar el link entre ese malestar y su solución, que obviamente sería nuestro producto. En la política, las opciones son ilimitadas en función del trazo ideológico de cada cual.
  4. Crear el relato ¿Alguien recuerda cuál era el de Clinton? Y sin embargo, todos SABEMOS cuál era la historia que quería contar D. Trump resumida en su simplísimo slogan “America first”. Sólo con estas dos palabras fue capaz de crear un storytelling que convenció a la América obrera y a las élites empresariales. Con esas dos palabras les contaba: “Dejaremos de ejercer de buen samaritano con el resto de países y nos dedicaremos a nosotros mismos”. Por su parte, Pedro Sánchez optó por “Si es si” como lema de campaña que paradójicamente se relacionó con el “No es no” referido a su negativa a apoyar, con la abstención, la investidura de Mariano Rajoy. Se trasladaba así, toda una declaración de intenciones que significaba el rechazo a las decisiones adoptadas por “la clase dirigente” que logró personificar en Susana Diaz.

Obviamente, caben muchos matices en toda campaña y muchas circunstancias influyen en el éxito o el fracaso de una propuesta, pero lo que es innegable es que sin un buen relato un programa de 100 medidas programáticas, vale cero.

Saludos

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